Canarias desangrada por la codicia de una burguesía rapaz


 

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Fue allá por los años 50 del siglo pasado, cuando los Kabildos y otros organismos, facilitaron licencias a los terratenientes costeros para perforar, (hacer pozos) y extraer el agua, dejando la isla como una colmena, hasta el extremo que hoy en las medianías de la isla Tamarant no queda una fuente para tomarse un vaso de agua, pues el nivel freático se encuentra a más de 500 metros de profundidad. Cuando la alternativa estaba en hacer más embalses, estanques, canales y colectores para aprovechar el agua de lluvia; alternativa que sigue estando vigente.

 

Y como de usos y costumbres siempre centrados en el monocultivo, repoblaron las cumbres y medianías de pinos; repoblaron los terrenos del ganado para forzar a los pastores y agricultores a abandonar el pastoreo y el labriego, forzándolos a emigrar al sur de la isla para explotarlo en la aparcería como mano de obra barata, lo que dio lugar a un desarraigo brutal, pues no solo se iban los que sobraban porque ya el campo no daba para todas las familias, han tenido que abandonar el cultivo la practica totalidad de los agricultores, pues lo que queda es residual.


Hasta que se nos apareció la gallina de los huevos de oro y nos lo creímos; la burbuja del cemento desde los años '70 hasta el 2000, una burbuja que ha terminado explotándonos en la cara y dejando de nuevo a más de medio mellón de familias al borde de la miseria. Pagando las consecuencias de unos gobernantes corruptos y pervertidos que centraron la economía en el monocultivo esclavista y rapaz. Lo grave es que ya se cerró el ciclo, se acabó el cemento, pero los trabajadores disociados y desarraigados del campo no lo alcanzan a entender, al crearse muchas comodidades, muchos vicios en los pueblos costeros, ahora ven el trabajo del campo demasiado duro, aparte las carencias y la difícil situación que se presenta para poder trabajar la agricultura.


Una difícil situación que ya crearon los Kabildos para que el campesino tuviera que abandonar la tierra, maldad que no están dispuestos a corregir, ni aunque los obreros se suiciden uno detrás de otro por no encontrar trabajo o por no poder pagar la hipoteca, por esa razón tienen sobre la mesa el nuevo PIOT; a aplicar una vez pasen las elecciones, para despojar de sus tierras a los pocos agricultores que quedan, cultívenlas o no las cultiven, pues si se las declaran zonas paisajística de nada le sirven, pues no podrán ni plantar ni una papa, ni un peral...


No se trata de echarle la culpa a los extranjeros, lo cierto es que todo ha ayudado un poco, el histórico humorista Pepe Monagas a modo de chiste decía: “Canarias son siete cagadas de moscas”, pues en los últimos 30-40 años nos han metido en esta cagadas de mosca más de un millón de extranjeros o de no residentes, por no disponer de -una Ley de Residencia en Canarias-. No se trata de xenofobia, se trata de lógica, de sentido común, -(ya se que esto es un tabú insoportable por las vacas sagradas)-, porque no es lo mismo que emigren 50 familias canarias a Montevideo, que pretender meter en Canarias a toda America, China y parte del extranjero...

 

El Campesino.

12-05-15

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