J. M. “Santos” y la PAX de las fosas comunes en la Macarena, etc.


 

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En tiendo que lo ocurrido le debería refrescar la memoria a las víctimas de la Unión Patriótica y a los milicianos de las FARC-EP y otros allegados que se han puesto en el puto de mira.


Pues no hay la menor duda que a esos muchachos los van a cazar como conejos, el mal llamado acuerdo de PAZ no les ofrece ninguna garantía. Ahí hemos podido ver como J. M. “Santos” que no es un Santo, a los tres o cuatro días del plebiscito se rajó y echo para tras los cuatro años de negociaciones, sin impórtale que varios jefes de estado haya presenciado la firma del acuerdo; como si se tratara de una pelea entre niños de primaria, “quiero tu bici, es mas bonita que la mía y sino me la das te la quito, ya se donde la escondes, tú me diste las coordenadas”.


Lo que se debe pactar en Colombia no es el término del conflicto armado, sino la supresión del terrorismo de estado que dio lugar a la existencia de esa prolongada guerra, empezando por disolver las bandas de para-militares que siguen intactas y reduciendo el ejército en un 50%. Si le ponemos fin al conflicto, ¿Para qué quieren 600.000 militares y policías, más nueve bases militares yankees?


No pretendo ponerme por delante de nadie !!!


Desde hace mucho tiempo y como militante revolucionario, he seguido los acontecimientos de la dura lucha que han llevado a cabo los milicianos de las FARC-EP en esa Colombia santanderina contra el terrorismo de estado, y como las organizaciones sociales de campesinos y obreros, se juegan la vida en cada acto al cual el gobierno les responde con munición de guerra.


Muchas veces algunos de ustedes dirán que soy un atrevido, al opinar sobre una batalla tan compleja, lo cierto es que estoy en la línea del profesor James Petras, alguien que si sabe muy bien lo que escribe por mucho que le pese algunos trepadores y arribistas…

 


"Los guerrilleros han hecho muchas concesiones en todo este proceso"

 

James Petras: Las FARC-EP ante una sola disyuntiva, o mantenerse firmes o acabar con una historia heroica...


Pero ¡Ojo!, no son los milicianos farianos los que se han bajado los pantalones, porque con toda seguridad han recibido una información parcial y sesgada, de las maquinaciones de sus “comandantes”; “comandantes” que si han negociado con sus tropas como si de ganado se tratara.

Se conmemora el Día del Guerrillero Heroico, pero en los libros, en charlas lisonjeras, vendiendo camisetas, etc. pero a la misma vez se sataniza y se les bloquean todos las posibilidades de lucha, no solo de aquellos que ya como último recurso, en una lucha a vida o muerte, se constituyen en una organización armada para enfrentar las atrocidades a criminales de dictaduras (aun que les den un barniz de democracia) como Paraguay, Colombia, Honduras, etc. Sino también a los militantes de izquierda y a las organizaciones sociales que se enfrentan y denuncian: el terrorismo de estado, la corrupción, las privatizaciones de los servicios básicos y las guerras de rapiña del capitalismo salvaje.


Tamarant

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