Hugo, cuatro años añorándote en el alma


 

Magaly Rivero Cañizalez.

 

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Cuatro años y todavía no podemos asimilar tu partida, todavía no nos acostumbramos a andar solos, si tu guía, sin tu mano, sin tu palabra, sin tus chistes, sin tus canciones, sin tu rabia ante la injusticia, sin tus análisis y diarias reflexiones, sin tu solidaridad infinita, sin tus asombrosas tácticas, sin tus criticas profundas; cuatro años añorándote en el alma, en los poros, en el cerebro, en el corazón.


Cuatro años anhelando tus instrucciones de jefe para seguir organizándonos; tus órdenes de líder para conseguir con éxito los objetivos, tus orientaciones de maestro para formarnos en fraternidad, libertad, igualdad, justicia y paz; tus consejos de hermano para evitar errar el camino, tu apoyo de amigo para evitar caídas y tu mano para ayudarnos a levantar; tu ejemplo, tu palabra amorosa de padre enseñando convicción, unión, estudio, responsabilidad, honestidad y solidaridad.


Cuatro años resistiendo a pesar de tu ausencia, y contra todo pronóstico resistiendo la fiera arremetida por todos los flancos del poder imperial, aliado con sus títeres de clase, los burgueses locales históricamente rastreros, con la esperada y lógica ayuda de cipayos mentales, de lacayos empresarios y comerciantes que siempre se han vendido barato al mejor postor.


Cuatro años viendo surgir lo peor en el hermano oprimido y explotado; viendo brotar la ambición del vecino; la miseria del amigo; la avaricia del camarada; la codicia del compatriota; siendo, contradictoriamente los más beneficiados con tu lucha, con tu sacrificio para brindarnos estabilidad laboral, educación y salud gratuita, con tus misiones y programas geniales asombrosos e inauditos: estos traidores de clase son una minoría a quienes no te dio tiempo de darles la libertad, de quitarles el yugo y la brida castiza .


Cuatro años demostrándole al mundo que no araste en el mar, que la mayoría, entendimos tu mensaje, que nos sentimos afortunados de haberte conocido, de seguir tus pasos; orgullosos de abrigar la semilla que nos sembraste en el corazón, que está resistiendo los embates de la sequia, terremotos y huracanes, que sigue allí, bien arraigada, creciendo, para asombro de todos, abonada en los años que fungiste de campesino, con el mejor abono que inventastes formado en partes iguales con identidad, orgullo, cultura, solidaridad y que nos regaste con muchísimo amor.


Cuatro años admitiendo que hemos cometidos errores, que tenemos fallas, conflictos y contradicciones, que no somos perfectos pero que estamos construyendo la mejor forma de darnos sin distinciones la máxima felicidad posible; que estamos luchamos como nos enseñaste por el derecho a ser nosotros mismos con nuestras leyes e instituciones, que te ayudamos a forjar, con nuestros líderes salidos de la tierra, del barrio, de los cerros, de los campos, lideres que no olvidan ni traicionan sus raíces, ni tu huella, ni tu legado.


Cuatro años de resistencia, gritado a pesar de todos los augurios que tenemos dignidad, que somos soberanos, que tenemos Patria, que queremos mantenernos en paz, que aunque ya no estás físicamente, estas en lo más profundo de nuestro ser, impregnado en nuestros poros, en nuestras células, en nuestros genes, en nuestra piel, en nuestro cerebro, en nuestro corazón; por eso a cuatro años de tu ausencia seguimos demostrándole al mundo entero que tu vives en cada uno de nosotros y que te amamos Comandante H. Chávez.

 

 

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